Maraton de Picadas

La ruta del embalse de Picadas es una de las maratones de MTB mas completas en el sur de Madrid, con variantes que oscilan entre 120 y 150 km representa un reto exigente que dejará satisfechos a los amantes de los grandes fondos. La ruta recorre una parte del suroeste de Madrid repleta de caminos a través de cerros que se entrelazan con viñedos y extensos cultivos de pienso y arenales mientras se sumerge en la cuenca del río Alberche. Atraviesa localidades muy emblemáticas y pintorescas del sur de Madrid como la misma Villa del Alamo, Aldea del Fresno, Villamanta y desde luego la Chapineria entre otras. Jaras y verdes arbustos predominan en este inhóspito terreno, un calor intenso en esta altura del verano hace necesaria una adecuada hidratación esencial para disfrutar del pedaleo incansable mientras disfrutas de las vistas de la sierra de Guadarrama en el horizonte , lo que aporta encanto al paisaje. Esta zona es la casa de centenares de bikers que deambulan día a día, pero la ruta de Leganés al embalse de Picadas como tal no es para cualquiera, solo los más osados disfrutaran tal nivel de exigencia. La salida desde Leganés en una nueva mañana de verano caluroso y seco y para variar un poco tarde ya que no me he encontrado en mi salsa durante estos últimos días y un poco obligado aprovechando las vacaciones, inicio este intenso recorrido, inicialmente callejeando desde casa buscando el Parque Polvoranca y continuando hacia el polígono de Fuensanta y callejeando un poco más en busca del camino qué lleva hacia el Parque Coimbra y nuestro amigo Puente de Hierro. Al llegar a allí, hemos dejado atrás la autovía del Suroeste y comenzamos a movernos paralelos al Río Guadarrama, pero también hemos dejado atrás una gran parte del descenso o por lo menos la de este primer tramo donde he venido calentando las piernas y donde ganar km se hace con relativa facilidad. Continuamos por el camino de la Zarzuela que es la misma Cañada Real Segoviana en dirección Sevilla la Nueva, este tramo llano se conoce como el camino de Sacedón para dar inicio a un segundo tramo muy divertido con la subida hacia Sevilla la Nueva por los manantiales, por un camino un poco más exigente con algunas rampas inclinadas que se van perdiendo entre un lujo de pineras para disfrutar por cerca de 5 km. Una vez en Sevilla hay que callejear nuevamente y tomar la carretera M523 sobre asfalto hacia Villanueva de Perales y Villamantilla, por un tercer tramo muy rodador. He mezclado un poco como es habitual en mis grandes recorridos algunos segmentos de asfalto y rápidos tramos de carreteras para entrelazar caminos y el resultado es muy dinámico y las visttas van mejorando a medida que avanzamos. Luego de Villamanta tenemos una subida rompepiernas de aproximadamente 4 km para llegar hasta Chapinería. Cualquiera de las variantes propuestas para llegar a Chapinería habrá que hacer un esfuerzo adicional porque a Chapineria se llega subiendo por donde se mire. Esta propuesta no iba a ser la excepción y es quizás las más difícil. Con unos 35 minutos de media nos quitaremos de encima está interesante cuesta, conocida también como la vaquería en la que hay que administrar muy bien las fuerzas, recordemos que tenemos que completar 130 km. Luego de Chapinería nos queda una última cuesta antes del descenso al Embalse de Picadas, se trata de un tramo a campo través en el que nos sentiremos un poco perdidos, continuar subiendo que no se porqué motivo no hay camino ni sendero, pero al hacer cumbre en estos cerros la vegetación es más espesa y el descenso se torna más divertido y con algo de técnica, esto a la altura de la urbanización el Club. Además con el aliciente de llegar a nuestro destino, Picadas. Es un buen momento para un descanso y aprovechar el escenario que nos brinda el embalse, nos deleitará con un recorrido de unos 30 minutos totalmente llanos mientras lo cruzamos. Yo suelo detenerme nuevamente en Aldea del Fresno a reponer provisiones y en esta ocasión continué hacia Villamanta por la carretera M507 para ganar algunos kilómetros sobre asfalto. El regreso es la historia de siempre, administrar nuestras fuerzas porque aún nos queda Villamanta- el Álamo por camino nuevamente con unas cuantas rampas que se hacen interminables debido precisamente al cansancio y la subida al Mortirolo, que en términos de resistencia es un tanto sadomasoquista en el diseño de la ruta al tener que terminar con esta cuesta pero qué le vamos a hacer a los que no les guste las cuestas les tocará buscar un regreso menos inclinado.

   


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